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Prau La Chalana

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Restaurante - Sidreria - Hotel

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La gerencia de Prau LA CHALANA, vuelve a sus orígenes.
Una cocina tradicional y de Innovación
Chef OSCAR FERNÁNDEZ.
Un Paraje típico asturiano donde se combina Comida y Tradición..Sobre Nosotros

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La gerencia de Prau LA CHALANA vuelve a sus orígenes.
Nuestro Chef Oscar Fernández, Gerencia ANA PAREDES
y todo su equipo culinario queremos ofrecerle lo mejor de nuestra cocina Asturiana;

Creación, Innovación y tradición.

¿ Que hay de nuestros orígenes ?

Prau LA CHALANA Prau LA CHALANA Prau LA CHALANA

 

De todos es conocido que antiguamente, y de esto hace algo más de un siglo, Pola de Laviana se comunicaba por carretera con Oviedo y con Tarna a lo largo de la margen izquierda del río Nalón. Si alguien necesitaba cruzar el río para acudir a la otra orilla y ponerse en contacto con los pueblos y aldeas de aquel lado, debía hacerlo por el puente de Puente de Arco, si es que pretendía hacerlo a pie, en carromato, a bicicleta, en moto o automóvil; de lo contrario, podía realizar el tránsito en una chalana, cuyo embarcadero se hallaba a un par de kilómetros del centro de la villa en dirección sur; es decir, donde actualmente se halla el
“Puente de La Chalana”, cuyo nombre proviene de aquel medio de transporte al que mencionamos;
LA CHALANA. 
Una embarcación hecha con troncos de fondo plano. Uno o varios hombres tiraban de una cuerda o cable para remolcar la chalana de una orilla a la otra.

Puesto que la carretera como vía de comunicación se iba haciendo dueña y señora dentro de un mundo de avances tecnológicos, un mundo que cada vez miraba más hacia los vecinos, se hizo perentorio comunicar Pola de Laviana con el otro lado del río a través de un nuevo enlace que no se viera dificultado por la corriente fluvial, puesto que las chalanas ya iban perdiendo notoriedad. De ahí que a finales del siglo XIX se acordara la construcción de un puente que uniera las dos orillas del río sin que mediara embarcación alguna. De esta forma se levantó un puente de madera, bastante endeble por cierto, que acabó deshecho en una de las muchas riadas del Nalón. Curioso fue el puente colgante que se erigió en 1919 y que acabó, como tantos otros, en las aguas del río. Poco a poco se iban rehaciendo los sucesivos puentes, todos ellos de tablones; incluso se llegó a construir uno de piedra en 1926, cuya duración tampoco fue muy larga. Otro más de madera trabada fue construido según el modo en que procedían los entibadores mineros; por supuesto, el río también acabó con él en 1938.

 

Después de tantos varapalos, al fin se comprendió que lo que se precisaba era un puente de hormigón que resistiera los envites del río. Por ello el entonces alcalde de la villa, Arturo León, comenzó las gestiones para llevar a buen término dicha labor, así como la adecuación de una carretera que habría de unir Laviana con Aller a través de La Collaona. La obra del puente se terminó en la década de 1940, cuya estructura aún se conserva en buen estado, como era de esperar. Tal vez esa construcción jugara un papel esencial en la prosperidad de la villa, la cual se incrementó de modo casi asombroso en los años ’50 con el acondicionamiento del río para crear una zona donde poder bañarse o solazarse en días estivales, convirtiéndose, de este modo, en la primera “playa fluvial” de la comunidad asturiana. Su éxito fue tal, que un domingo soleado en julio o agosto una muchedumbre acudía al lugar desde toda la cuenca, empujados también por el hecho de que desde Laviana hacia el norte el río oscurecía más y más debido a la contaminación causada por la explotación minera.

 

 

 

    De aquel esplendor turístico todavía quedan algunos vestigios disfrazados de fiesta, cual es el ya afamado Descenso Folklórico del Nalón y las recuperadas Fiestas de La Chalana, todo ello a pesar de la creciente contaminación del caudal naloniano y el abandono al que fue sometida la “playa fluvial” por parte de las autoridades competentes.